martes, 27 de enero de 2026

EL CONSUMO DE SUSTANCIAS ALUCINÓGENAS

Por Alejandra Guadalupe Rujano

Según la Organización Mundial de la Salud, droga es toda sustancia que introducida en un organismo vivo (por cualquier vía inhalación ingestión intramuscular, endovenosa) es capaz de actuar sobre el sistema nervioso provocando una alteración física o psicológica, la experimentación de nuevas sustancias o la modificación de un estado psíquico, es decir, capaz de cambiar el comportamiento de las personas y que posee la capacidad de generar dependencia a sus consumidores. Estos consumos traen mucho daño como, por ejemplo, enfermedad pulmonar, cardíaca, embolia, cáncer o problemas de salud mental. Sabiendo esto, cabe una pregunta: Si la droga es tan letal, ¿qué hace que las personas recurran a consumir estás sustancias?

Una de las razones es por diversión, porque la población joven asocia el consumo de drogas con sentir nuevas sensaciones y formar parte de un grupo social, es decir, ser como los demás. 

Otra razón es la de sentirse bien, ya que las drogas pueden producir sentimientos de placer. También puede ser para aliviarse y sentirse mejor. Algunos jóvenes sufren depresión ansiedad trastornos relacionados con el estrés y dolor físico. Este grupo de personas pueden usar drogas para tratar de obtener algún alivio.

 No obstante, no toda la población joven tiene estos métodos o pensamientos de consumir drogas ya que adoptan otros métodos para sobrellevar su vida. Por otro lado, la educación, el trato, los modales y el control de sus emociones, juegan un papel decisivo a la hora de tomar este tipo de decisiones. Estos valores son aprendidos principalmente en el hogar. 

Otras razones, pueden ser las reflexiones del mismo joven antes de tomar la decisión de probar drogas, como entender que no las necesitan para divertirse y traerán consecuencias negativas tanto en la salud física, mental y social que afectarán su vida a largo plazo.

En conclusión, así haya razones que justifique el consumo de sustancias alucinógenas, como escapar de su realidad, aliviarse de dolores o divertirse, no son suficientes ni se justifican, si comparamos el daño que éstas pueden causar al ser humano, por tanto, se debe estar en constante búsqueda de alternativas sanas para sobrellevar diferentes situaciones de la vida, como el arte, el deporte, la cultura, porque abrir la puerta a la droga es abrir la puerta al abismo y nada justifica las vidas desperdiciadas.

Guadalupe Alejandra Rujano

Camino Tenebroso

Llevaba 8 horas conduciendo y paré a descansar un poco al lado de la carretera, había pasado por Cúcuta hacía más o menos una hora con la idea de descansar en Pamplona, pero me venció el sueño. Me quedé dormido y me desperté a las 2:30 de la madrugada, dormí unas dos o tres horas quizás.  Escuché pasos al lado del tráiler y de repente escuché que decía mi nombre:  Tom, Tom me quedé paralizado, mis manos temblaban y quise acomodarme en frente del volante para arrancar, pero mis piernas no respondían. Recuerdo que era 12 de mayo de 1999 y yo tenía un Brigadier modelo 85. Siempre pasaba por la misma vía y nunca me había pasado nada extraordinario. Respiré profundo, me calmé y escuché un coche que me sobrepasaba, pero no vi nada. Arranqué el camión y vi el carro entre la niebla. Luego desapareció, pero escuchaba las llantas derrapando. Lo volví a ver era un Ford Mustang del 67 rojo con una franja amarilla, lo tuve cerca, quise adelantarlo y mirar en su interior no estaba siendo conducido por nadie, el carro venía completamente vacío.  Mis piernas se tornaron pasadas, pero aun así aceleré a más de 100. Miré por el espejo y el Mustang me seguía me asusté mucho y ya no supe de más. Me despertó el sonido de la ambulancia cuando llegábamos al hospital. Le pregunté a un oficial que estaba conmigo qué había pasado. Me explicó que choqueé y que llevaba varias horas inconsciente. Que era el caso 150 desde 1987 cuando Anderson el chico de 22 años había perdido el control de su Ford Mustang y nunca encontraron el cuerpo

Albert Silva 2024 (7°)

LA NIÑA Y EL RÍO

Era viernes hora de biología, Jenny pensaba en la forma cómo haría el trabajo que su profesor le había dejado. Tenía el fin de semana para hacerlo ya que el lunes debía entregarlo. Era sobre el medio ambiente. Jenny nunca se había interesado por los temas ambientales, pues creía que no era asunto de ella, que eso lo deberían resolver los gobiernos, los dueños de las fábricas o los grandes contaminantes, sin embargo, la tarea había que hacerla.

Cuando llegó a su casa su madre le avisó que irían a visitar a sus abuelos quiénes vivían en un pueblo afueras de la ciudad, pensó en esta como una oportunidad para hacer su investigación, aunque era cierto que no tenía más opción. Ya en el pueblo se dispuso a comenzar su trabajo. Quiso recorrer el pueblo buscando opciones que le sirvieran de insumo, pasó por el río y vio a algunas personas en el lugar, se veían relajadas y disfrutando del ambiente. Quería seguir su camino cunado algo le llamó la atención: Un señor tiraba botellas de gaseosa al río. Inicialmente Jenny no se atrevía a decirle nada, pero encontró aquí la oportunidad que estaba buscando. Se dirigió hacia él preguntándole que por qué lanzaba las botellas al río. El señor la ignoró y siguió en su oficio. Jenny entendió que debía cambiar de estrategia. Pregunta de nuevo pero esta vez, pregunta que por qué tiraba el dinero al río. Cuando tuvo la atención del señor se presentó y le explicó, primeramente, el proceso del reciclaje y la ventaja económica que podía obtener si en vez de tirar las botellas plásticas las recolectaba y las vendía por pesadas. Luego, explicó el daño que le hacía al río con la contaminación, perjudicando la salud de humanos, plantas y animales. Charlaron tanto del tema que pareciese que se hubiera despertado un gran interés en ellos. Idearon una estrategia para que ni Jaime, así se llamaba el señor, ni nadie más tirara plásticos al río. Colocaron recipientes que Jaime tenía en casa, por la rivera con los logos de reciclable que ellos mismos dibujaron. También hicieron un cartel donde indicaban que se depositara los envases plásticos en los recipientes. Jaime pactó con Jenny colocar recipientes no sólo en el río sino en el pueblo, de esa manera, mantendrían el pueblo limpio y él sacaría un provecho económico. Jenny y su familia regresaron a casa, ella no era la misma, no sólo encontró tema para su trabajo de biología, sino que se despertó en ella un gran interés por el tema del río y del reciclaje. Jaime por su parte, se proyecta como un ambientalista emprendedor.

Ya en casa Jenny escribió su experiencia en el pueblo, cómo la contaminación de los ríos afecta la salud humana a las plantas y a los animales. Al día siguiente expuso su investigación ante su profesor y compañeros de clase, concluyendo con ello que todos, desde nuestras posibilidades debemos cuidar el planeta cuidar la vida que hay en él.

Thaliana Ascanio (2024)


 
Los miedos
Samir amaba el mar. Jugaba en la playa, construía castillos de arena y coleccionaba
conchas. Era un niño lleno de energía con el cabello rizado y los ojos del color del
mar. Vivía en una pequeña casa donde podía observar las olas chocar con fuerza
contra las rocas. Pero una tarde mientras jugaba en la arena, sintió miedo. El mar
comenzó a asustarlo, las olas le parecían monstros que venían hacia él, las
tormentas eran aterradoras y las corrientes impredecibles. Samir llegó a sentir tanto
miedo que no quiso volver a jugar cerca de él. Su abuela, al verlo tan alejado del
mar y tan asustado, una tarde, lo tomó de la mano y lo llevó hasta la orilla. Samir se
sintió seguro con su abuela, pero aún con un poco de miedo. _Mira Samir_ dijo la
abuela_ El mar es como la vida a veces tranquilo otras veces furiosa pero siempre
hermoso y con lecciones que enseñarnos_ También le contó historias de marineros
valientes y tesoros escondidos. Samir escuchó y poco a poco su miedo fue
desapareciendo entendió que el mar no era su enemigo sino una fuerza poderosa
como la vida. Enfrentó su miedo y al día siguiente regresó sólo a la playa y construyó
una pequeña valsa. Observó cómo el mar la balanceaba, pero ella no se dejaba
voltear_ “como la vida” _ pensó. Aprendió con valentía y respeto se pueden superar
los miedos y encontrar la belleza en lo desconocido. Sí el niño y el mar pudieron
volver a ser los amigos que siempre habían sido.
Dilan Rolón 2024

Cuidemos la Tierra

Un día la luna vio al planeta triste y le preguntó: amiga tierra, ¿qué te sucede? la Tierra le respondió: no me he sentido bien. Parece que estoy enfermando. Tengo fiebre, siento un terrible calentamiento. Es como si el Polo Norte y el Polo Sur se estuvieran derritiendo. _No me digas dijo la luna_ lo peor es que cada día se me dificulta respirar por el humo que hay y cada vez hay menos verdes para respirar aire puro _ dijo la tierra_. la luna fue en busca de ayuda con el sol y le dijo: _nuestra amiga tierra está enferma y hasta puede llegar a morir _ ¿Qué podemos hacer para ayudarla? _ el sol le dijo: podemos avisarles a los responsables que son las personas que están habitando en ella, lo que está sucediendo con la tierra antes de que sea demasiado tarde. _La luna dijo: esta noche, mientras los niños y las niñas están durmiendo, me acercaré a ellos y les diré al oído “la tierra se está enfermando, tenemos que ayudarla, porque si la tierra se muere, no tendrán un hogar dónde vivir.  Al día siguiente todos los niños niñas del mundo se levantaron preocupados por el sueño que habían tenido y fueron a contarles a sus padres, para que todos juntos ayudaran. Rápidamente entre todos se pusieron la diez, a limpiar la basura que había tirada en la calle, sembraron árboles, colocaron pancartas para que las personas no arrojaron la basura a los ríos y mares. Reciclaron, reutilizaron y así pudieron pasaron días mientras la tierra se fue recuperando y ya se sentía feliz de ver como sus habitantes la cuidaron y la protegieron.


Lucía Amaris 2025


viernes, 18 de agosto de 2017

EL CERDITO ENAMORADO MARLEN

EL CERDITO ENAMORADO
Un cerdito estaba en la orilla de un río. Se sentía muy raro. No sabía si estaba feliz o triste. Había pasado toda la semana despistado. No sabía lo que le pasaba.
Un rato después, pasó por allí Paquita, la vaca. Su amiga preferida.
¡Hola cerdito! -Dijo paquita- no te vez bien. ¿Qué tienes? No lo sé, dijo cerdito, siento ganas de llorar y de reír al mismo tiempo y hay algo dentro de mí que hace tunk, tunk, ¡aquí en el pecho!
Quizás tienes gripe, dijo Paquita, es mejor que te vayas a acostar. Cerdito le hizo caso, Pero sucedió que aumentó la preocupación. Seguía sin saber lo que le pasaba. Ya había tenido gripe otras veces y los síntomas no eran igual. Se fue a caminar, hasta que llegó a casa de la liebre. No me siento bien, dijo cerdito. -Pasa y siéntate –Dijo la liebre, acomodándole una silla- Te voy a traer un chocolate caliente, eso te hará sentir mejor.
Después de tomar el chocolate, le contó lo que le pasaba-
¡Ajá! _ exclamó _ la liebre. Oye esto: Latidos acelerados, sudores fríos y calientes, ganas de llorar y reír al mismo tiempo.

¡Claro! Ya sé qué es lo que tienes: ¡Estás enamorado! ¿Enamorado? Preguntó cerdito sorprendido.
 Sí esos son los síntomas del amor. Definitivamente, estás enamorado.
Cerdito se puso tan contento que salió de un brinco de la casa de la liebre y se fue apresuradamente a la casa de su amiga Paquita.
_parece que estás mejor, dijo Paquita_
¡Si estoy mejor porque estoy enamorado!
¡Que buena noticia!_ Exclamó Paquita_ y ¿De quién estás enamorado?
Cerdito aún no había pensado en eso…


Marlen Eliana Castro Flórez

domingo, 6 de agosto de 2017

EL PASEO (YULIETH SÁNCHEZ)

EL PASEO
Esas abejas casito me pican.  Menos mal que las ranas se asustaron y empezaron a gritar,  cuando mi amigo les lanzo una pedrada. Eso asustó a las abejas y por fin me dejaron en paz.
Por otro lado, la creciente que no nos dejaba disfrutar  dentro del agua. Sin embargo, nos metimos.
Luego, mi amigo se subió a un árbol y ahí estaba un mico,  se bajó rapidito, salimos a correr asustados y pasamos por una casa vieja.  Escuchamos un sonido como buuuuuu; era como un animal aullando y nos asustamos más aún. Corrimos por un monte. Solo queríamos salir de allí.

Ahora que recuerdo ese paseo, pienso que a pesar de haber estado allí, nos perdimos de ver los lindos los colores de las mariposas el canto de   los pajaritos y el fresco olor de la naturaleza, porque sólo vimos lo malo de  esa experiencia.