EL CERDITO ENAMORADO
Un rato
después, pasó por allí Paquita, la vaca. Su amiga preferida.
¡Hola
cerdito! -Dijo paquita- no te vez bien. ¿Qué tienes? No lo sé, dijo cerdito,
siento ganas de llorar y de reír al mismo tiempo y hay algo dentro de mí que
hace tunk, tunk, ¡aquí en el pecho!
Quizás
tienes gripe, dijo Paquita, es mejor que te vayas a acostar. Cerdito le hizo caso, Pero sucedió que aumentó la preocupación. Seguía
sin saber lo que le pasaba. Ya había tenido gripe otras veces y los síntomas no
eran igual. Se fue a caminar, hasta que llegó a casa de la liebre. No me siento
bien, dijo cerdito. -Pasa y siéntate –Dijo la liebre, acomodándole una silla- Te
voy a traer un chocolate caliente, eso te hará sentir mejor.
Después
de tomar el chocolate, le contó lo que le pasaba-
¡Ajá! _
exclamó _ la liebre. Oye esto: Latidos acelerados, sudores fríos y calientes,
ganas de llorar y reír al mismo tiempo.
¡Claro!
Ya sé qué es lo que tienes: ¡Estás enamorado! ¿Enamorado? Preguntó cerdito
sorprendido.
Sí esos son los síntomas del amor.
Definitivamente, estás enamorado.
Cerdito
se puso tan contento que salió de un brinco de la casa de la liebre y se fue
apresuradamente a la casa de su amiga Paquita.
_parece
que estás mejor, dijo Paquita_
¡Si
estoy mejor porque estoy enamorado!
¡Que
buena noticia!_ Exclamó Paquita_ y ¿De quién estás enamorado?
Cerdito aún no había pensado en eso…
Marlen Eliana Castro Flórez
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