EL PASEO
Esas abejas casito me pican. Menos mal que las ranas se asustaron y
empezaron a gritar, cuando mi amigo les
lanzo una pedrada. Eso asustó a las abejas y por fin me dejaron en paz.
Por otro lado, la creciente que no nos dejaba
disfrutar dentro del agua. Sin embargo, nos
metimos.
Luego, mi amigo se subió a un árbol y ahí estaba un
mico, se bajó rapidito, salimos a correr
asustados y pasamos por una casa vieja. Escuchamos
un sonido como buuuuuu; era como un animal aullando y nos asustamos más aún. Corrimos
por un monte. Solo queríamos salir de allí.
Ahora que recuerdo ese paseo, pienso que a pesar de
haber estado allí, nos perdimos de ver los lindos los colores de las mariposas
el canto de los pajaritos y el fresco olor de la naturaleza,
porque sólo vimos lo malo de esa
experiencia.
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