viernes, 2 de junio de 2017

LA GRAN PREGUNTA

LA GRAN PREGUNTA
Las opiniones avanzan muy lento, espero con ansias el final de la jornada. Si este es el primer día de clases, no quiero ni imaginarme cómo será el resto del año.
Mis nuevos compañeros responden esa ridícula y típica pregunta ¿qué quieres ser cuando seas grande? En toda mi vida no he pensado en eso, pero ahora que me pienso, no tengo ni la menor idea. En mi cabeza no para de rondar ese cuestionamiento. es mi turno y la maestra está parada esperando mi respuesta. Todas las miradas se centran en mí y yo no sé qué responder. Me siento ridículo. Todos tienen claro lo que quieren ser y yo lo único que tengo planeado son las docenas de bromas que haré en mi último año.  estoy a punto de responder cualquier pendejada para quitarme a profesora de encima y suena lo que es música para mis oídos, anunciando el fin de las clases.
Lo que hasta el momento fue algo sin importancia, es ahora el enfoque de mis pensamientos. Este es mi último año de secundaria, se supone que el próximo debo estar en la universidad, me reprocho de no haber pensado antes a qué me quiero dedicar el resto de mi vida.
 Llego a mi casa y paso directo a mi habitación, solo quiero decidir qué hacer con mi futuro. Inmaduro, irresponsable y fiestero eso es lo que tengo claro hasta el momento de quien soy yo, ahora, me falta aclarar lo que seré. Tengo sentimientos contradictorios: por un lado, me siento ridículo ¿Por qué me preocupo tanto por una pregunta tan insignificante? Es más ¡¿Por qué estoy gastando mi tiempo en esto?, Pero por otro lado es la primera vez que me preocupo por algo que, se supone, todo futuro bachiller debe tener ya claro.
Todos estos años me la he pasado echándole pegamento a las páginas de los cuadernos o escondiéndole los bolsos en la basura a cualquier compañero cerca de mí para después estallar en carcajadas al verlos desesperados buscándolos, ¿ahora me quiero ajuiciar?, ni yo mismo me lo creo.
Pienso en lo que me gusta. Por mis bobadas me podrían contratar en un circo, de payaso estaría bien. Imagino la cara de mis papás con la noticia y me da risa de pensar que pegarían el grito al cielo al escuchar lo que su hijo quiere ser. ¡descartado! La pantalla de mi teléfono se enciende, me distraigo un poco del pensamiento que me aqueja, desbloqueo el aparato, y… ¡rumba en la noche!, por supuesto que voy a asistir.
Casi todo el año, estuve en esa controversia entre el yo, buscando su futuro y el yo de colegio, chévere y parrandero. Debo reconocer que hubo muchos conflictos entre ello y generalmente ganaba el segundo.
Termina el año, ¡por fin! ¡Pasé mi último grado! ¡Arrastrando materias y suplicándole a los profesores! pero ¡lo pasé! Todos nos miramos con satisfacción, estamos muy alegres. Mientras el rector da su discurso de despedida me acuerdo de lo que me ha atormentado ¿por qué después de tanto tiempo aún no he podido responder la pregunta del primer día? No hay respuesta hoy tampoco, pero qué más da, hay rumba.
Pasan algunos días y yo sigo en mi dilema.  Me preocupo porque ahora sí tengo, por obligación, que darle respuesta a esta incógnita. Papá aún no ha dicho nada, pero sé que pronto preguntará.
He decidido recurrir al internet, evalúo algunas opciones, pero ninguna llama mi atención. Lo que tengo claro es que no quiero pasar el resto de mi vida detrás de un escritorio, trabajando hasta altas horas de la noche sin poder llegar a casa a darle las buenas noches a mi familia.
Hoy es un día de esos en los que entiendes que tienes que hacerte cargo de tus propias cosas, que te juzgas y te arrepientes.  Mientras estoy en este dilema, mis padres entran en mi habitación a anunciarme que iremos de paseo al pueblo donde creció mi madre. Es un lugar, rodeado de mucha naturaleza y paisajes que deslumbrarían hasta al más exigente de los artistas. Es simplemente, un deleite para la visión. Ya estamos allí y quiero, de alguna manera, plasmar esto para tenerlo por siempre como el más preciado de los tesoros. Saco la cámara que me dieron para el cumpleaños. Mamá me la regaló porque desde niño me ha gustado tomar fotografías. Es uno de mis pasatiempos favoritos.
Comparto algunas hermosas fotografías con mis amigos, en verdad ese lugar es mágico, logra sacarme de toda rutina.
Después de dos semanas regresamos a la realidad, pero ¡cómo! Qué es esto, una de mis fotografías en el periódico, y un anuncio que dice que está en la exposición de arte para aficionados.
No lo puedo creer, mi amigo “el Patas Largas” la propuso y salió finalista.
Me siento orgulloso y satisfecho, después de un año y de mucha preocupación, pude responder la famosa pregunta. Definitivamente, seré fotógrafo

LINA VANESSA CARRILLO JAIMES
GRADO 9°

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Cómo te pareció?

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.