EL PASEO
Íbamos distraídos mirando
troncos que parecían marranos. De repente nos sorprendió el tucán que se entró
por una ventana del bus y revoleteó por todos los puestos tratando de encontrar
la salida. Las mujeres gritaban como si les hubiera llegado la hora de morir.
Sebastián y yo nos reíamos de ver a las chicas cubriéndose con los brazos la
cabeza, mientras que Javier, el más pequeño de grupo, perseguía al ave.
Johan, fue el más astuto,
porque aprovechó para brindar protección a Luisa, la chica de sus sueños. La
abrazó fuertemente cubriéndola con su cuerpo, cosa que jamás hubiese sucedido
en otra circunstancia. Bueno, hasta
ahora, porque a partir de ese día Johan es un héroe para Luisa. -vaya
usted a saber que pueda pasar allí-
Por fin el ave salió y todo
volvió a la normalidad.
Llegamos a ese lugar donde los
hombres y las mujeres vestían con falda y largos collares. Nos recibieron con
fiesta. Era curioso ver como daban vueltas alrededor de una fogata. Pero lo que
más recuerdo son los sonidos que se producían cuando gritaban y al mismo tiempo
se pegaban palmadas por la boca.
Hoy cuando recuerdo ese paseo, pienso en la gran oportunidad que el
Tulcán le dio a Johan, en que el ave debía estar más asustada que las chicas y
por momentos viene a mí ese sonido que la tribu hacía con las manos y la boca y
que parecía una gran estampida.
Cristián Correa
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Cómo te pareció?
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.